dimecres, 2 de juny de 2010

Cómo convertir un día de alegría, en otro de tristeza en un minuto

En principio este post debería haber estado dirigido hacía el magnífico trato que tuvimos por parte de JS-Extremadura en el Comité Federal celebrado en Cáceres el pasado fin de semana. Debería de hablar de la magnífica impresión que me causaron la práctica totalidad de las personas que hablaron, defendiendo el buen informe de gestión de Sergio Gutierrez y su Ejecutiva; especialmente Beatriz Talegón que me pareció soberbia en su intervención. En la importancia de las resoluciones políticas que allí se tomaron. En las medidas acordadas entre la CEF, la CEN y la CEP para una coordinación absoluta y una ayuda, cara al tiempo que en 2011 nos llevará a elegir nuestros alcaldes/alcaldesas y nuestro Presidente de la Generalitat.

Este post debería haber estado centrado en el buen rollo de la delegación que fuimos. En el descubrimiento de Albertucho. En la Feria de Cáceres. En el socialismo afectivo que una vez más, pasó de largo en mi caso (jajajaja). En los momentos mágicos de la carpa del PSOE. En los latiguillos y las canciones, en los dimes y diretes del viaje que nos juntó 14 horas entre ida y vuelta juntos... Pero al día siguiente, la sonrisa mudó por completo.

Y es que es complicado mantener una sonrisa sempiterna cuando hayas la barbarie en un ataque terrorista de Estado como el fraguado por Israel. Y es más la indignación al ver la tibieza en que se condena el acto y no se condena a Israel. Me cabrea ver que Barack Obama esconde la cabeza ante este suceso, por mucho lobby judío que haya por Estados Unidos. Me sorprende ver a un estado como el judío, que a sabiendas de lo que ellos mismo han sufrido, se piensan que están exentos de culpabilidad y están haciendo pasar lo mismo a otros pueblos. Me desconcierta escuchar que alguien piense que el MOSSAD, uno de los grupos de inteligencia más preparados del mundo, no supiera exáctamente las repercusiones que esto iba a suponer. Y finalmente, me horroriza que ante un palo, se utilice un arma de fuego; y que además lo hayan hecho saltándose a la torera las barreras de las aguas internacionales a su antojo. Inaceptable, inadmisible, indefendible, injustificable, intolerable...

Pero si el día ya tenía su jugo, habían otras noticias que apenaban cada minuto más un día ya de por sí sombrío. El asesinato de dos mujeres más, como consecuencia de la violencia de género. Y van 29, señores... 29. Una absoluta barbaridad. No entiendo qué circunstancias llevan a un hombre inflingir ese daño a una persona que ha sido querida y amada. No entiendo a comprenderlo, perdonadme. Sólo sé que mientras haya una sóla víctima en este país a consecuencia del machismo, no deberemos de cejar en nuestro empeño para combatirlo. Ni mucho menos acostumbrarse a ello. Nunca dejar que las imágenes dejen de impactarnos. Puesto que ello conllevara el olvido, y no debemos de permitirlo.

Y de esta semana no hablaré ya ni de la Reforma laboral (al menos en este post), ni del ambiente crispado en la política nacional, ni de la inestabilidad bursátil, ni tan siquiera del debate en la portería de la selección. Realmente estamos en una diatriba difícil y complicada. Pero como persona que siempre intenta trasmitir optimismo, aunque no lo tenga uno mismo, debo de animar a todo el mundo a trabajar más si cabe para mejorar su ámbito. Al final del camino, al final del tunel miraremos atrás y estaremos orgullosos de nuestro granito de arena.

En el desenlace de este grave impás internacional, con crisis finaciera, de identidad, conflictos entre pueblos y naciones, con violencia en la sociedad (sea de género o sin género), etc. nos sentiremos satisfechos, no debemos desfallecer. Al remate, cambiaremos el rumbo de esta nave. Lo conseguiremos. Debemos hacerlo por el bien de todos/as. Lo haremos.